Monitoreo Físico-Químico-Microbiológico
El monitoreo físico‑químico‑microbiológico permite evaluar en detalle la calidad del agua y los fluidos que circulan por los ductos, identificando condiciones que aceleran corrosión, incrustaciones o crecimiento microbiano. Esta información es clave para establecer el “Modelo de Corrosión Imperante”, y con ello anticipar riesgos, proteger la integridad del sistema y optimizar la operación, asegurando procesos más seguros, eficientes y sostenibles.
El Modelo de Corrosión Imperante es una herramienta que identifica y describe el tipo de corrosión que domina en un ducto o sistema de transporte de fluidos. Integra variables físicas, químicas y operacionales para anticipar el comportamiento del deterioro, optimizar estrategias de mantenimiento y proteger la integridad del activo, asegurando una operación minera más segura, eficiente y predecible
